domingo, 11 de marzo de 2018

Juntos y Solos

Estoy aquí solo, de repente y sin pensarlo,
¿Cómo explicarlo? no lo sé y no lo puedo,
sé cómo se siente,
soledad que se mueve en tu mente y quizás en la demás gente.
Una mano frotando la otra,
a veces un viento de fortaleza
y otras veces un temor de pequeñez,
la mano frotando una vez más
en una larga espera para poder
agarrar la luz allá afuera.
Veo y lo siento,
corazones en descontento,
almas y cuerpos sin más que desaciertos,
ojos que solo duermen y se enceguecen,
bocas que dicen otro día,
otro sorbo de humo nos enloquecen.
Semanas y horas enteras
en compañía de noches en vela,
días nublados, pensamientos ridículos,
latidos de agonía y escarmientos.
Juntos y solos,
nos sentimos ceros y menos,
nos miramos y no nos vemos,
atados, encarcelados,
y aún así seguimos
con la luz afuera llamándonos,
a veces.
Vuelve el amanecer, atardecer, anochecer, otro día,
otra hora sin esclarecer…
pero solo un día,
una sola aurora celeste,
nos devolverá a todos sin esconder,
la luz ya cansada por no podernos tener.

sábado, 10 de marzo de 2018

Melancolías

Me levanto en mi noche sediento de vida,
buscó en los rincones de la habitación
y solo encuentro muros,
telarañas que envuelven hasta los suspiros,
por las rendijas entra el aire que congela los huesos,
la piel y a veces hasta las palabras,
se detienen el tiempo y el universo en la oscuridad,
un dolor cual daga en el costado acecha
mientras intento engañarlo,
pero al final el único engañado soy yo y mis huesos.
La realidad del tiempo cobra una a una mis maldiciones,
realidad que sin máscaras me lleva al abismo
y en el fondo me deja sin aliento y sin camino...
mientras a lo lejos esos espejismos surrealistas se caen en mi hoy
y en mi mañana, 
derriten hasta el insomnio y me desfiguran,
solo quedan pedazos de sonidos,
vestigios y una que otra muestra de lo que se era, de lo que se es...
no queda más espacio en esta habitación,
solo vacío,
solo ausencia de palpitar,
melancolías que hacen fiesta en cuatro paredes de miseria,
melancolías sinceras esperando el final,
melancolías sin afán, sin licor y sin rumbo.

jueves, 8 de marzo de 2018

¿Sentirás?

Centenares de miradas se entrelazaban
en la sala azul de la biblioteca,
algunas se encontraban y se saludaban silenciosas,
siguiendo su rumbo en la tarde;
las páginas desbordan por todos los rincones,
historias que se confundían por todos los rincones,
historias que se confundían en lo infinito de los recuerdos.
De repente se acercó a mí una mirada oculta
que estaba esperando mis versos de poeta;
Ella sintió como mi mirada
recorrió suavemente su cabello, sus ojos,
tratando de eclipsar aquel salón,
de dibujar una sola mesa para dos.
Sentí mi rostro un poco encendido
e instantáneamente mi pluma sintió
la necesidad de empezar a recorrer su cuerpo,
se agitaba mi ser,
mientras ella observaba con celeste calma su libro…
lucía un blanco que hacia juego con su cabellera dorada,
con su piel canela.
Sus labios, sus ojos, su nariz,
se entregaban por completo
a la contemplación de mis sentidos,
que no hacían más que encender mi locura.
Cabelleras de distintas formas y tonos interrumpían
de vez en cuando mi contemplación,
pero de nuevo regresaba su rostro de lo lejos,
regresaba su cara de niña
¿Qué tan hermosa eres sino puedo aclarar mis sentidos y observarte sin euforia y alevosía?
La tarde se tornó cómplice de mi fantasía,
los segundos se aliaron a mi ilusión poética,
tan solo la noche sería la que
interrumpiría ese viaje por el cielo de los sueños.
Mientras tanto sigue mirándome,
huracana mi existencia,
trasciendo al abismo de los poetas,
a ese paraje recorrido por la lluvia,
por la noche oscura.
Y sigues allí,                           
sentada, inmarcesiblemente diosa,
mientras acaricias tu cabello y tu rostro,
en mi pecho retumba la odisea
de mis fantasmas ocultos,
y tus manos suaves se dibujan diáfanas,
y mi beso oculto te recorre los poros
con la más pura calma del mar;
me observas,
la duda impregna la razón,
mi sentir ya está hechizado
por tu hálito de mujer pura.
Es aquí cuando el poeta pregunta al éter:
¿y ella sentirá como mis besos la recorren íntimamente?
¿percibe el incontenible palpitar de mi contemplación hacía ella?
Sin tan solo dijeras acompáñame,
sin tan solo tu mirada
pusiera fin a mi frenesí.
Y tu cabello juega en tu cuello,
y tu bolígrafo percibe tus dedos,
tu cuello que expira fragancias de olivo,
campos de girasoles y néctar…
¿sentirás?
mientras esta duda me embarga,
tus más ocultos encantos me consumen el aliento
y la tinta de mi bolígrafo
y mis suspiros.

jueves, 1 de marzo de 2018

Sabes

A ti, en donde soy extranjero, visitante y viajero del tiempo.


Sabes que te visito en mi mente,
en mi noche sincera,
en mi madrugada solemne,
allá hago de cuenta que me miras,
intento imaginarte mientras contemplo y escucho tu universo,
tu noche,
te visito a veces en silencio, sin que lo sepas, sin que lo notes,
y en ese instante sostengo tu pesadumbre,
tus miedos y tus momentos grises y de color,
en ese momento te conozco como ninguno,
hago mía la música de tus labios,
lleno mi alma de ti.
Sabes que te visito en mis ojos cerrados,
en donde intento ver no lo visto,
lo que se aparta de los paradigmas del tiempo,
e intento ser el alquimista
que convierta el deseo en un ya,
ver más allá de tu razón y corazón.
Sabes que te visito en mi canción oportuna,
y mientras la escucho me acompaña un café,
y en ese café soy tan vida,
que abro los ojos y respiro de nuevo,
y la realidad vale tu magia en mis anhelos.
Sabes que te visito sin verte,
sin tocarte, sin saberte,
pero aun así,
siento que llego a mi destino,
así no este,
y al final solo busco ser aliento,
escuchar tu silencio,
sentir tu melancolía,
un apoyo de tu realidad y sueños.
Sabes que te escribo sin leerte,
sin haber visto la luz en tus ojos,
sin castillos,
sin monedas falsas,
pero sintiendo la luz de tu alma.
Sabes que te visito…
y si la palabra amor tuviera otro nombre
sin duda sería el tuyo.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Sincera locura

Querer sentir algo diferente,
darlo todo para terminar igual,
desgarrarse las manos y la voluntad,
terminar cansados hasta los huesos.
Así se van días y noches,
a veces ni el tinto oportuno calma,
a veces ni la tarde llena las horas,
y la mente no sabe dónde escuchar,
el beso muy lejos, casi inexistente,
el abrazo solo en hojas en blanco,
las manos frotan la frente y el hoy,
los ojos cerrados invocan al universo,
y la distancia incluso es abismo en llamas.
No pregunto, no me auto-respondo,
no engaño,
el tiempo es leal al segundo próximo,
solo el tiempo, punzante,
contundente…
No respiro, solo espero la noche,
la más sincera locura para ir entre sueños,
quizás allá si llegue a ti.

lunes, 19 de febrero de 2018

16:42

¿Qué hay detrás del miedo?
¿Qué hay en el fondo del abismo?
¿Qué oscura falsedad tiene el mundo?
Solo preguntas y poco tiempo,
solo ansiedad.

Pero te atreves,
dejas que tu sangre decida,
dejas a tus ojos hacerlo,
dejas a tu voz responder,
dejas el pasado allá.

¿Qué hay después de esa sinceridad?
¿Qué hay detrás de la sonrisa sin máscaras?

No más cruces ni espinas,
no más muerte en silencio,
no más ganas sin lugar,
no más esclavos de la realidad,
no más vacío.

Tiempo… derrítete en la espera.
No más creencias materiales,
no más preguntas,
no más…….

Afróntalo, vence,
conócete!!

sábado, 17 de febrero de 2018

Insomnio

Palabras extrañas no comprensibles,
el limbo de la vida me angosta ese oxigeno voraz,
noches frívolas, charlatanes deseos de calma,
no paran, golpean, preguntan por mí al espejo roto,
cicatrices de tiempo en mi cabeza,
recetas para la sordera de su presencia no hallo,
encuentro el jardín pisado de incendios fríos,
arrugas en esta camisa mañanera.

Imposible purificar ese tufillo embriagante,
esa gota que cae solo una vez y muere,
así su recuerdo ignoro,
plasmo su retrato en agua salada de lágrimas y sudor,
cansado, busco su voz en muros de lamentos,
y esa jarra derrama tiempo;
las palabras se marchan, pierden su forma.

Encima de la catarata, marcho al fondo del vaso transparente,
al fugaz vivir del no dormir.

lunes, 12 de febrero de 2018

Pensar

Intentar callar cuando el alma se sacude,
buscar en el fondo mientras la luz renace,
pensar en no volver,
pensar en no caer más,
pensar en acabar.

Siempre algo detiene el aliento y
siempre alguien ayuda a respirar,
aunque respiremos lento,
aunque miremos lento,
aunque pensemos lento.

Cada vez el vaso mas vacío,
cada vez el recuerdo más seco,
seco como la memoria,
seco como la monotonía.
seco como el dinero, sin espíritu.

Y levantar la mano,
pensar en no volver,
pensar en no caer más,
pensar en acabar.

miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Para qué?


¿Para qué mirar a los ojos si el alma en llamas esconde la verdad
 y el silencio es cómplice del miedo que atormenta la noche?
¿Para qué suspiros, para qué pálpitos si la vanidad absurda le lleva dos pasos a la luz?
¿Para qué abismos si la salida no está en tu sangre?
¿Para qué alas sin melancolía si no a todas las alas les gusta volar en la oscuridad?
¿Para qué tristeza si no se pierde aunque no se gana?
¿Para qué miedo si la mano se quedó sin tiempo?
¿Para qué noche?
¿Para qué auroras?
¿Para qué darle tiempo a lo insignificante?
¿Para qué llamar a la soledad de su cuerpo?
¿Para qué escribir en blanco?
¿Para qué música si esos oídos se cierran?
¿Para qué más mascaras si tan solo una se encarga de todo?
¿Para qué intentarlo si la locura no fue suficiente?
¿Para qué más licor si no te llevo a la verdad?
¿Para qué  verdad?
¿Para qué sentir?
¿Para qué huir?
¿Para qué quedarme?

viernes, 2 de febrero de 2018

Un suspiro y un café

Intento ver lo que nadie ve,
la esencia,
sentir lo que quizás nadie siente,
las paradojas del tiempo…
y viajo, viaje…
y desde esa madrugada
viaje en mi sentir a ella,
rete a la distancia,
a lo normal,
solo sentí en mi mente el deseo de ir…
la visite cuando dormía,
le acaricié el cabello, le di un beso en la frente con mi alma,
vi su figura de ángel,
con mis anhelos le bese los labios,
y desde aquella madrugada
siento que no regrese,
que allá quedo una parte de mis sueños,
un anhelo hecho piel,
un momento hecho belleza,
un universo hecho nombre y presencia de mujer.
Hoy suelo visitarla como la primera vez,
desde mi distancia,
sin que ella lo sepa o quizás si,
desde mi rincón del alma,
de ese rincón que ahora es de solo ella,
y quizás este suspiro se convierta en un café,
y ese café en su compañía,
y quizás su compañía sienta la mía,
sin máscaras,
y porque no,
un suspiro se haga café.