lunes, 29 de enero de 2018

Madrugada

Camino en la noche sin salir de mis muros oscuros,
viajó entre mundos surrealistas buscando lo indescifrable,
percibo la vida sin máscaras, sin dudas, sin miedos...
y allá en ese sitio, en un libro amarillo escribo tu nombre...
voy errante en noches de sudor,
veo figuras que se derriten en el tiempo,
suspiros que se queman en las cárceles de la oscuridad
y tan solo tu nombre recuerdo.
Persigo la sombra de una figura,
la mano larga de una vida o recuerdo,
pero no veo tu rostro,
y en ese libro no hay más nombres,
no hay nada, más que dimensiones distorsionadas del tiempo,
sin lugar, sin edad, sin épocas…
y acá, en este lado del espejo,
siento la edad de muchos caminos,
llevando en los zapatos zancadillas, piedras y arrebatos,
llevando en la mente senderos, soles y noches,
pero todo me lleva de nuevo a ese libro,
a esa montaña sombría, muy alta y fría,
 y no siento más la edad del caminante que avanza…
solo siento ecos desde la distancia,
ecos con cadenas, sin realidades,
a veces siento esa oscuridad como lo más real,
pero otras como una absurda mentira más…
no se ya si es un sueño, un camino, oscuridad,
una cárcel, un espejismo,
ya no sé si tu nombre es una señal,
o la irrealidad de mis noches a oscuras.
¿Qué otra cosa puedo hacer ya en esta madrugada leal?

lunes, 22 de enero de 2018

Gota de Sueño

¡Ah, ved: entre los mismos en tumulto
una forma raptante se insinúa!
¡Roja como la sangre se retuerce
en la escena desnuda!
E.A.P


Antes de la aurora gris
se postro su figura en mi lecho sombrío,
recorrió uno a uno mis poros y mis miedos;
gotas de sudor que se sentían como sangre
asfixiaron mi visión.
La percibí, la ame, la contemple con desdén,
y de repente aparecieron dragones y demonios
que batallaban arduamente en mi pecho,
todos se sublevaban ante mi frenesí.
Desperté, una gota de sangre
se postraba aún tibia en mi pecho;
Y ella se encontraba rodeada
de sones humanos,
y empecé mi lucha,
con mi pecho ardiendo por la sangre
de mis heridas en aquel sueño. 

jueves, 18 de enero de 2018

Oscuro

¿Estoy en el universo, en el hoy, en el ayer o en el mañana?
¿Estoy orbitando recuerdos o fijando ruta a otras sensaciones?
¿Estoy sintiendo o recordando el sentir?
¿Estoy o es la sensación de no estar?
Mi mente en un sitio lejano, en blanco,
en paz y en guerra, en dolor y calma,
en llamas y estrellas;
doy giros en otras frecuencias y dimensiones,
no regreso, ni marcho,
no avanzo, ni retrocedo,
¿Estoy acá?
¿Dónde estoy?

El pasado me da la mano,
el hoy se ríe y el futuro ni se acuerda
¿A dónde voy?
¿De dónde vengo?
Cierro los ojos,
intento sentir lo que no se siente,
intento ver lo no visto,
escuchar lo no escuchable,
intento viajar, no quedarme quieto,
lloro, pienso, naufrago, corro,
y regreso,
quizás con mucha más luz o sin ella,
en mi oscuridad,
oscuro.  

lunes, 15 de enero de 2018

Compañía

A ti, tan lejos, tan cerca... 

Compañía para tus pensamientos...
como música en nuestro cuarto oscuro
dónde estamos con el universo en el palpitar,
en esta dimensión desconocida,
en donde se siente sin estar,
compañía para los sentidos en un sinsentido de distancia,
compañía de guitarra y café,
de boleros y velas, de vida,
en el sitio exclusivo de ilusión y verdad,
en esa silla de la infancia,
en ese cuaderno del colegio,
en ese café de olor a Madre,
en ese abrazo de Padre,
en ese primer beso, en este último suspiro...
compañía para tu momento frío y claro,
para ese momento dónde no están los demás,
a veces ni uno mismo,
presencia desde mi ausencia cansada,
presencia que busca ser compañía en los paradigmas del tiempo,
en el reflejo de tu mirada aún con los ojos cerrados,
presencia en tus labios así no se sepa el sabor,
compañía que busca estar en tu silencio desde mi silencio,
quizás sin principio ni final,
pero con la verdad de una noche que desea ser tu noche,
tu tiempo, tu letra y canción....
desde mi sombra a tu compañía

viernes, 12 de enero de 2018

No me permito

Distancia que separa los cuerpos 
pero no el sentir,
separa latidos y sangre,
distancia que llega con mirada ausente
y un rostro cabizbajo…
Pero cierro los ojos e intento llegar
desafiando lo imposible,
quizás con frío, agotado, sin miedos,
llevo un corazón humilde y una mente sincera,
no es mucho quizás y tal vez todo,
quisiera llevar flores y café
letras y suspiros
presencias y no ausencias
¿Cómo pasar el rio si el cuerpo llora atado a cuatro paredes?

No me permito el olvido,
no me permito tu tristeza,
no te puedo dar mi vida,
no te puedo dar promesas,
solo letras que llevan lo que nunca te han dado,
calor en la soledad de otras compañías ,
solo universo para tus ojos cerrados,
letras que desean tocar tu piel,
acariciar más que tu rostro, tu sombra y tu música,
no me permito el olvido,
no me permito tu tristeza,
y a mi tristeza conjuro con tu imagen,
intentando que la distancia jamás sea olvido.
No me permito tu olvido. 

martes, 9 de enero de 2018

Desvanecer

Se fueron desvaneciendo como pompas de jabón.
Ch. G.

Soles, lunas, eclipses crepusculares y progresivos,
todos auscultando mis derrotas, mis triunfos;
quizás aquella maldición adquirida
me lleva al limbo,
al parapeto de la locura.
Diosas, princesas,
todas recorriendo mis poros
tan detenidamente
que trascienden en la epopeya
de la inquietud absurda.
Y es aquí,
la oscuridad fulgurante
de la soledad amada;
tan solo los poetas
buscan con orgullo el trono de Zeus
preguntando al ser 
la inconformidad de las palabras.

Desvanezco ante la neblina helada,
ante la mañana póstuma,
en la aurora gris;
y giros, vueltas,
que desvanecen mis segundos
en la cama taciturna de mis desdichas.

Quizás solo tú,
mujer bendita,
te conviertes en la llama
de mi locura,
de ser humano y
de no-ser,
de soñador, bohemio
y batallador de solitarias faenas surreales.
Solo tú, ser de mi locura,
mereces todos mis anhelos.
Entre tanto
sigue desvaneciéndose
mi sangre
en el éter de opio y anís. 

lunes, 8 de enero de 2018

Batalla Azul

Se confunden en mi surrealismo
dioses, demonios, oscuridad,
maldiciones y musas,
todos batallando…
Pero percibo la luz oculta
tras la puerta sagrada
de tus ojos.
Percibo la salida azul,
aquel bus sin letrero
pero con parajes desconocidos, eróticos y
llenos de locura.
Quizás el manto transparente
e imperceptible por lo normal,
se torne cómplice de nuestros secretos de niños,
de soñadores noctámbulos
que esperan refugio
en sueños compartidos,
de compañeros de viajes y de sabanas,
de café y whisky,
de no promesas,
de negro y azul,
de no máscaras y de no engaños,
cómplices en nuestras batallas.

miércoles, 3 de enero de 2018

Septiembre

Se consumió el cigarrillo y el amor,
mensajes no míos persiguen el andar,
acongojándome, estorbándome,
insomnio, paranoia.
Sueños encrucijados de falsos destinos,
caminos resbaladizos  de vaivenes femeninos,
sillas ocupadas por tantos,
solo la mía vacía,
ni yo la ocupo.
Desperté y mi visión era la misma,
solo entre muros humanos,
miradas, olores, pensamientos,
que me esquivan y siguen su destino;
pero esos besos errantes
que el viento carga,
se plasmaran en mis labios
y en los de ella,
algún día. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

De nuevo caminando

De nuevo caminando por los recuerdos vivos en mi mente, en mi cuerpo,
comienzo a sentir aquellos momentos diáfanos
que en un entonces se convirtieron en un soplo de vida alegre,
en un espejo de sol y luna, en una canción clara y oscura en sus notas,
muy íntima en su significado personalizado.
¿De nuevo vivo o mis vivencias se convierten en vida renovada?

Quizás ahora necesito un nuevo soplo de vida,
una canción inconclusa que desea ser terminada o recomenzada en sus acordes inexplicables.
Vuelven y me persiguen fantasmas conocidos que se habían ido de viaje,
que se encontraban en la isla negra, en la isla de polvo,
en la que suelen estar los fantasmas esperando ser desempolvados,
aunque ahora hay algunos nuevos espectros que no dejan de preguntar por el alba.

Con ropaje, cicatrices y andar nuevo escribo para alentar a mi espíritu,
para comenzar a acompañarlo con figuras de espinas, con figuras de negro
que pululan a mi alrededor , pero en sus entrañas el negro desaparece
para convertirse en una luz desconocida, en una luz larga, rápida, incandescente.
Ahora comienzo a andar por caminos poderosos, por sendas turbias
que alientan a atravesar las cataratas de la felicidad oportuna y corta.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Reencontrándome

Recuerdo como las horas, instantes ínfimos de placer,
se fueron consumiendo lentamente en la aurora gris,
cada una y cada soplo de humo fue consumiendo la vida con fulgor
pero sin contar con el futuro instantáneo,
con el presente extendido a dos segundos;
siempre se alargaba hacia la cúspide el sufrir,
los ideales de polvo blanco de luna y de rayos dorados
circundaban los pulmones eufóricamente, pero quemaban.
De repente manos extrañas se acercaban para complementar
la hoguera de situaciones, algunos uniéndose piel con piel,
poro a poro en mis sentidos;
otras desmembrando mi último aliento
hasta agotar el inventario de mis pensamientos.
Ahora recuerdo la vuelta de la esquina
que vio mi caminar lento, taciturno,
recuerdo la lluvia que cubrió mi cabello
hasta disolverlo en una hoja en blanco
plasmando esas alas negras cuadro a cuadro.

Es ahora cuando comienzan caballos sin crines a redoblar,
su escalofriante galopeo se siente en toda mi sangre,
caballeros cuasiespadas atormentando la soledad amada
de mi silla nocturna,
musas como pocas que logran descubrirme
en una sola mirada, todos mis miedos en uno solo,
en una sola llamada calcinante,
hoguera traspasando arterias.

Entraña lo desconocido de un alma no común,
no heroína de triunfos básicos,
y ella se encarga de encontrar la pregunta aguda…
aguda, embriagante, clara ¿Confusa?
locura, desespero, sentidos, piel, alma,
corazón llevando al extremo de la no-razón, de la no-verdad, no, no, no.

Recuerdo como cada soplo de aliento
se enfrentó derrotando mis instintos de gladiador silencioso,
héroe sin batallas, cóndor sin paramo.
Frio, escalofrío, calor, no-existencia, silencio,
fantasmas humanos escrutando el sepulcro
de mi respirar cansado, música ensordecedora ¿muda?
un muro de humo queriéndome envolver en su interior
y llevarme al abismo de las almas;
corro, corro, camino despacio, lento,
me oculto detrás del rayo, aparentemente me refugio,
pero detrás del rayo la tormenta es más fuerte
y lo incandescente va por dentro;
se iluminan aquellos miedos que se salen por los ojos,
mirada vulnerable y no valerosa.

Recuerdo a todas, a cada una danzando
interiormente en carnaval romano,
fornicando con mis máscaras, quemándolas,
dejándome transparente a los ojos de Calíope,
sin parapetos, sin nada, todas se llevaron lo mejor de mí,
de mis días, de mis luchas y así la madrugada
haya sido de soledad,
no les quede debiendo ninguna gota de sudor.

¿Merezco el abrazo cálido en el fondo del mar?
Las corrientes tibias corren por lo alto,
mi egoísmo no me deja alcanzarlas
¿demasiado tarde, muy temprano, justo ahora?
“Alguien recordaba su máscara blanca, gris, tragedia, horas, años, siglos”.

Me aferro ya no al recuerdo sino a alas diáfanas
que alcancen a cubrir
desde lo alto mi mirar,
me aferro a ese aliento,
catarsis en el interior que avive mis sueños de nuevo,
me aferro al universo,
a mi amigo de quinientos años,
a mi sangre sonriéndome,
me aferro a mis letras, a mi café, a sonrisas claras,
me aferro a las no máscaras…
reencontrándome.