jueves, 18 de agosto de 2022

Pétalos de abril.

 

3:17 p.m en el reloj detrás de la vitrina; el reflejo, en aquel vidrio, era el de una mujer romántica, pero en la mirada, una tristeza, que, con la lluvia, se hacía un enigma para él. Buscaba un libro de poesía, ella miraba los libros de novelas. No pudo dejar de mirar cómo detrás de ella caía un pétalo e imaginó una lluvia de rojo en su cabello, pero, ¿Por qué esa mirada de tristeza?

Pagó el libro que escogió. Al salir de aquel sitio, ella ya no estaba. De su mente no salía esa escena, y en el piso, aquel pétalo que recogió al instante lo secó y guardó dentro del libro que había comprado.

Caminó entre calles de melancolía mientras bebía un sorbo de café; se desprendía un humo que lo llevaba a una tarde lejana de años atrás; ya habían pasado cuatro abriles y aún no olvidaba aquel rostro de mujer en esa librería. Recordó el libro que compró aquel día y lo buscó. El pétalo en la página 38 lo llevó a leer:

 

Llegas, trasparente, con silencio

de atardeceres, con el ruido crepuscular,

ecos de mil guerras de deseos…

traes lluvia en tus pasos, viento

en tus lágrimas, suspiro que no

deja huellas en el hoy.


Fue imposible no volver a recordar aquel rostro: ¿Cómo olvidar la lluvia en una mujer?, ¿Dónde buscarla?, ¿Cómo volver a sentirla en aquella tarde?

A veces lo que soñamos, en cinco segundos pasa frente a nuestra mirada, y en un abrir y cerrar de ojos, ya se difumina en la cotidianidad… ¿Por qué no le hablé? Se preguntaba mirando de nuevo aquel pétalo aún rojo.

Una mano recorrió su mejilla acariciando las cicatrices de cuatro décadas; la seguía soñando, esperando saliera de aquel libro de poesía y le hiciera el amor, el hoy, el por fin. 3:17 p.m, nuevamente, pero esta vez, siete años después… aquellos ojos, de la forma más extraña, lo volvieron a visitar. Ya no había pétalos, la mirada era otra, detrás de un liguero, mientras veía una revista de moda, en el consultorio de especialistas, ella, en la página principal: ¿Modelo? Se preguntó, y como si el tiempo se hubiera detenido, buscó en esa revista a la mujer de aquella librería, pero ya no estaba, ahora, era un estereotipo como muchos. No la buscó más, pero nunca olvidó aquella tristeza de la que se enamoró en una tarde abril. Hay tristezas y melancolías más hermosas que maquillajes, ligueros y curvas perfectas.

Si tan solo le hubiera hablado en aquella tarde de abril.

#Relatos #Narrativa #Podcast 

martes, 16 de agosto de 2022

Ciudad mujer.

 
Ciudad,
sus ojos,
calles empedradas,
puertas indescifrables,
ciudad su mirada....
 
hay una noche que no duerme,
sus secretos,
ciudad hermosa,
ciudad mujer.
 
Ciudad furia, tormenta,
trueno, ciudad poros,
caricia cómplice,
ciudad tiempo por sus manos,
crea camino por su espalda como calles de ancestros,
flor, tallo, esa raíz profunda al éter,
la dibujo entre luces nocturnas, antes del alba,
haciendo cada esquina de sus sombras mi amanecer.
Ciudad mujeres en una sola,
ciudad luna y canto,
deje su mano entre mis huesos,
deje su boca entre mi sed,
deje su piel entre mi caricia -roce de espinas y pétalos –
acá, al borde de la lluvia de mi anhelo.
Ciudad mía, camino a sus aceras al vaivén de su música...
abre sus puertas a mi paso,
hágame morador de su nombre.

#Poesía 


lunes, 20 de junio de 2022

Si pudiera hacer un trato con Dios, intercambiaría nuestros lugares.

 

Detrás del dolor se esconden realidades, laberintos y escaleras al infierno, a cielos, cada paso lleva a decisiones, unas buenas otras malas, cada esquina es indescifrable, cada noche una batalla, guerras, morimos, nacemos, volvemos a morir. Por las colinas del sentir caí a abismos, no tan grandes como los tuyos, no tan difíciles como los tuyos. Me arrodillo ante ti, beso tu mano, dejo en tu alma un abrazo sin fronteras, sin tiempo, sin piel, sin olvido, y pido perdón, a ti, al universo.

Diera mi vida por vivir la tuya y ser yo quien enfrente tus guerras, todas, deseé caminar en el infierno por tan solo ser una pequeña luz en tus días, y si pudiera hacer un trato con Dios, intercambiaría nuestros lugares, y llegar a ti, y morir en ti, y tú, vivir sin penumbras.

Sentir tiene sus consecuencias… te dejo mi sentir, quizás te arropes una noche con mis versos, con este corazón idiota mientras yo me abrazo a tu beso eterno, cada madrugada.

  

 
Si pudiera hacer un trato con Dios,
intercambiaría nuestros lugares.
 
 
Para usted, Angela eterna.
 
 
Si pudiera hacer un trato con Dios,
intercambiaría nuestros lugares,
tú, acá, en la hoja que huele a girasoles,
yo, allá, en las colinas de tus oscuridades,
sombras y silencios,
correría entre laberintos
con mis costillas al fuego,
pasos entre lava,
manos entre gritos sin ti.
 
Si pudiera hacer un trato
con la penumbra,
sería hijo de demonios
con espadas en mi garganta,
agujas en mis ojos
con sangre de mil tiempos de lágrimas,
y tú, acá,
en la canción del 02 de junio,
y yo, allá,
en esa mano trémula con mi beso,
en tus labios con mis pulsos por tus venas.
 
Si pudiera hacer un trato con el olvido,
sería el cementerio de mi nombre sin flores
o las cenizas de mis versos con tan solo tú
pudieras caminar entre mi espalda
hasta el ocaso de nuestro imposible.
 
Si pudiera hacer un trato con el hoy
te quitaría los ayeres y te daría
mis ahora, qué más da estar descalzos
por muros vacíos cuando en ti no salgo.
 
Si pudiera hacer un trato
con mis letras
dejaría de escribir
para que tú fueras el nombre
después de la hora pusilánime y fría,
ese despertar sin más huecos en tu mente
y el refugio de colibríes en tus ojos miel.
 
Si pudiera hacer un trato con los dioses,
sería tu mente, y tú,
este corazón testarudo pero que ama leal...
 
allá, seré de ti
hasta mi muerte.

#Poesía #Podcast 

lunes, 23 de mayo de 2022

Haciéndome.

 

Como noche eterna

tu caricia lejana….

desangra,

quema,

asesina.

 

Como cielo en llamas

tu beso aguardo…

lento,

trémulo,

torrencial.

 

Como insomnio voraz

tu abrazo acuno…

desnudo,

seco,

leal.

 

Sé, estarás en mis sombras,

en cada esquina…

respirándome,

viviéndome,

haciéndome.


#Poesía

jueves, 12 de mayo de 2022

Cobran vida mis versos en tus páginas.

¿Qué son las calles sin nuestros pasos?
Quizás solo ese tiempo sin huellas,
ese reloj sin los minutos precisos de nuestra existencia,
quizás solo el empedrado en donde los demás transitan
como extranjeros en la tierra de nuestros sueños…. quizás.
 
 
Pero en aquella noche de mayo, su mano, dama de Alejandría,
hizo de mis calles sus pasos, y mis pies, al lado de los suyos, recorrieron ese camino
en donde dejamos de ser extranjeros y nos hicimos refugio en el país de nuestro encuentro.

Y allá, tras la luz de agosto,
bebimos poesía
entre nuestros labios. 


Cobran vida mis versos en tus páginas.
 
 
Cobran vida las calles empedradas,
dejan en mi sombra pasos con tu aroma,
persiguen cada esquina de mi otra ciudad,
acá, justo en la nocturna caricia de tu abrazo.
 
Ah, tengo letras en mis manos
con cada sonrisa de tu boca,
con cada beso de tus ojos que, como velas,
encienden mi sentir.
 
Cobran vida las calles empedradas
y soy niño en tus mujeres,
hombre en tus miedos,
poeta en tu mano cómplice...
 
cobran vida mis calles en tu ciudad,
mi noche en tu luz,
mi nombre en tu lenguaje,
cobran vida mis latidos en tus brazos,
mi mirada en tus fronteras,
mi tiempo en tu reloj
como tic tac en libros
en donde Borges leyó tu nombre.
 
Cobran vida
mis versos
en tus páginas,
hermosa dama de Alejandría.

#Poesía #DamaDeAlejandría 

domingo, 1 de mayo de 2022

Cita sin mañana.

Cuando un sueño se hace realidad, o cuando una realidad solo es un sueño dentro de un vaso de whisky, dentro de ese insomnio eterno del anhelo, o desde esa fantasía de una noche que fue o no, más que un fragmento de tiempo sin mañana.


Cita sin mañana.


En la barra del bar, un vaso con whisky, al fondo, aquella canción que encendía los sentidos. Tenía en mi mente una espalda desnuda, la veía en ese vaso… de repente, en mi oído, “hola: ¿bebes solo?” Respondí: no, bebo contigo.

Sus labios embriagaban más que el licor, sus muslos, enseñando un liguero de fuego, quemaban mi garganta. Su lengua despertaba a mis demonios, todos la perseguían buscando la humedad de su entrepierna. Debajo de su falda, mis dedos, mojaron su noche de luces púrpura y canciones viejas de rock. Me devoró con sus piernas, dejó sus senos dentro de mi boca, embistió mis soledades con su pelvis de encaje negro, arrancó de mis entrañas blancos delirios que explotaron dentro de su vientre. Ella, derramó su licor encima de mí, la bebí completa, incluso, hasta quitarle las horas y dejarla con mis sombras dentro de sus orgasmos.

Van quince noches, aún la espero en la misma barra de aquel bar, en donde, una cita con todo incluido, se dio sin planearla… cita sin mañana.

#Relatos #Narrativa

Texto y voz: Alexander Moreno  

martes, 26 de abril de 2022

Silencio de 3:17 am.

Ya no sé
del lugar,
tiempo, ni memoria,
devenir
diluye mis manos
entre venas
de olvido.
 
Arrastro
melodías
inconclusas por madrugadas
sin destino,
en el techo,
cuervos ciegos arrancan
últimos suspiros de vida,
allá, entre páginas lúgubres,
dama oscura
abraza minutos derretidos
en mi muñeca estéril.
 
Portal innombrable
succiona mis tripas
hasta la desesperación
de lo que no se ve,
abajo,
quema la desidia
de superficialidades;
un ahora
se perdió
en vitrinas,
espejismos y deseos
carmesí de sudor.


No tengo
más sitios
a dónde huir,
soy movimiento,
caos,
dejo pasos entre espesa
estepa,
continuo al centro
del laberinto,
no esquivo lo definitivo,
tiempo incesante,
no se detiene,
en huesos se difuminan
relojes dejando atrás
todo rastro de ilusiones.
Entre la nada,
cicatrices sostienen
un ya derritiéndose en quimeras de eternidad.
 
Muerte a dos
segundos
de mi ceño fruncido,
en las esquinas
de mi garganta
grito se ahoga sin clemencia,
quizás la locura
sea infierno o escalera
al púrpura suspiro,
frío,
ruido,
agobio,
me sumerjo
en huecos dentro
de mi cráneo,
alguien
escribe mi nombre
entre tierra lejana,
desmemorias,
barco sin puerto
y una marejada
hambrienta
hace fiebre en mis ojos…
 
no temo,
llega ya…
 
toma mi mano,
vamos al cielo o al infierno,
no es hora de cobardías,
negro llanto sin hogar,
diluida, la nada,
me bautiza en cementerios
aún sin mi cadáver.
 
Quizás
despierte
entre las ruinas de mis costillas
y la sed de mi boca sin idiomas oportunos…
 
silencio de
3:17 am. 

#Poesía


jueves, 14 de abril de 2022

Ese beso

El beso que se da siempre regresa, a nuestras manos, a nuestra boca, a nuestros labios, a ese instante detenido en el tiempo en el que dos cuerpos, dos deseos, dos latidos y dos almas, se unen para hacer eterno el momento de los ojos cerrados y las sensaciones abiertas. El beso que se da, nunca se olvida, habita cada rincón hasta besar las esquinas del último suspiro en blanco.
 
  
Ese beso.
 
Ese beso de tu lengua
a mis cicatrices,
de mi boca a tus sombras,
de mi saliva a tus afluentes,
de tu sabor a mis laberintos.
 
Ese beso entre tu cintura
y mi estómago,
entre tu alma y mi locura,
mi delirio y tu silencio de madrugada...
 
ese beso,
ese beso voraz,
atrevido, loco,
beso que besa
heridas, jardines, cascadas,
lágrimas, muslos, cuello,
pasados, sombras,
ese beso
cálido, tímido, tierno,
inocente, ardiente,
ese beso que tu sabor
grita sin palabras,
allá, encima de tu lengua de oasis, miel,
madrugadas y licor,
acá, debajo de mis labios
que muerden tu reloj de piel.
 
Ese beso
debajo de esta
piel con tu nombre…
 
ese beso
debajo de tus esquinas
con mis delirios…
 
ese beso que
besa tus selvas
y mis junglas.
 
 #DíaMundialDelBeso
#Poesía 

martes, 29 de marzo de 2022

Ojos de eterna primavera

Bajando entre piedras de quince siglos, entre soles y azules de ensueño, sonriente, los ojos del universo miraron mi corriente sanguínea, que, en vendaval, escapó a sus pasos de diosa sin tiempo. Vi todos los mares, profundidades coralinas, abismos oceánicos en un solo parpadeo, sus pupilas al borde de la playa, en donde el mar le hace el amor a la arena dejando tiempo entre granos infinitos, me tocaron todas las sombras. Ah, por dentro, sentí la tormenta que no da tregua en una tarde de eternidad… volvería a mis calles citadinas de nostalgia.

Tras leve brisa
parte ya mariposa
el mar susurra.

#Poesía #Prosa #Haibun 

domingo, 20 de marzo de 2022

Te sé de memoria en mis desvelos.

Te sé
de memoria
entre mis manos
que buscan los huecos
de tu soledad,
allá,
entra cada poro oscuro
de tus madrugadas
sin hogar.
Te sé
de memoria
entre mis madrugadas
en donde un reloj
derretido me marca las 3:17 am
y en el putrefacto silencio
un tic tac carcome mi carne
sedienta de tus caderas.
Te sé
de memoria en
mis desvelos
que tienen el sabor
de tu boca inquieta,
aroma de tus secretos,
tacto de diez mil caricias
en un beso.
Te sé
de memoria
en mis silencios,
mientras los tuyos,
reclaman el grito
húmedo de tu vientre
entre mis sombras…
te sé
de memoria
mientras me sabes
a eternidad y aprendes
mis cicatrices con las tuyas
hasta sabernos.

#Poesía