Tu fantasma se niega a marchar,
irrumpe mis cuatro camisas,
se clava en las arrugas de mi alma,
en el absurdo de mi medianoche oscura.
puertas no se abren al enigma,
luces rojas enceguecen
mis manos cansadas.
lucha del hoy,
sueños húmedos
con delirios de kilómetros,
y acá,
la tinta
en cada esquina
de mi puño apretado.
te espero caminando
en el tren sin sombras.
#Poesía
El poema, Alex, respira presencia e insistencia: el fantasma simboliza un recuerdo que no acepta la despedida. Se adhiere a lo cotidiano —camisas, manos, tinta— y convierte el duelo en una batalla física. Hay materia en la nostalgia, sangre en la palabra. “El tren sin sombras” sugiere un viaje detenido, tránsito perpetuo del amor que no se extingue. Lo brillante es cómo lo doméstico se vuelve místico: la tinta y el puño traducen la obstinación del alma. No es el miedo lo que habita aquí, sino la memoria, testaruda, hermosa, negándose a disolverse en el olvido.
ResponderBorrarSaludos
Muchas gracias por tan profundo comentario y sentir. Un abrazo enorme y saludos.
ResponderBorrar