viernes, 9 de enero de 2026

Fantasmas solitarios al borde del silencio.

 
El gran fantasma persigue nuestras sombras sin tic tacs, dobla la esquina más rápido que nuestros pensamientos, ese fantasma llamado tiempo, ese atormentador de almas y corazones.
Pero: ¿Qué es el tiempo?
Del primer paso al último suspiro sólo unos años, un abrir y cerrar de ojos, atrás caminos, besos, abrazos, orgasmos, lágrimas, efímeras felicidades, dolores oportunos, manos que tiemblan, se abren, se cierran, y cada caminar conduce a la silla mortuoria del tiempo.
Ese paso por el tiempo, ese fantasma que somos, ese suspiro efímero…
 
 
Fantasma
mi carne postrada
en péndulos de relojes derretidos,
horas reflejadas,
espejos púrpura al centro,
cráneos sin nombre,
ese adiós innombrable,
ese sueño sin amores,
olvidos sobre tumbas caminando
en concreto,
vuelven besando
huesos que no son cenizas.
Tiempo sin estaciones,
sin melodía, ecos difusos,
balas sangre
al borde, abismo carne
y venas,
hambre entre estómagos
aferrados a delirios.
Cada
palpitar escurre
sus minutos en dedos alargados
que tocan infiernos y pseudocielos,
cada falange
acaricia fantasmas de mil años,
me veo desaparecer entre tinieblas.
Siempre fantasma.
 
 
 
 
 
 
Solos
¿A dónde se fue el amor?
 
Ese otro fantasma,
fuimos lágrimas,
máscaras de frio,
solos entre espinas que sucumben
al oscuro,
canción olvidada,
dormir no es lugar…
 
¿A dónde vamos?
 
Fin circunspecto,
rocas aladas,
gris arterias,
asteroides sepulcrales
implosionando,
niñez lejana,
cada balón
estrellado en columpios de barro,
cada beso quebrado
en labios sin saliva.
Estrellas de miedo,
cada final uno sólo,
el tuyo, el mío,
todos en blanco,
túnel silente.
 
Última voz
pronuncia silencios,
silencio, silencio, silencio…


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