lunes, 28 de septiembre de 2020

Soy la voz

Soy la voz y el silencio
de los débiles,
abandonados,
caídos,
de los que han fracasado,
no por intentarlo,
sino por las piedras
que no se ven;
soy la voz de los oprimidos,
que en secreto,
lloran a la medianoche
sin pan en la mesa,
y al despertar,
caminan a calles de indiferencia,
de desolación,
de máscaras
y desprecio.
Soy la voz
de los muertos en calles impunes,
en campos sin trigo
ni cosechas,
solo con fusiles de odio,
de sed de dinero;
soy la voz de mi mismo
en mi noche de pesadumbre,
mientras los niños sin juguetes
deambulan en mis muros sin sombras…
y un eco del silencio
estalla en una hoja,
y el llanto,
seca mis manos cansadas.

#Poesía 

martes, 22 de septiembre de 2020

Vi

Vi luz en sus ventanas,
ojos de caminos,
cabello de sol,
besos carmesí
y manos de locura.
Vi pasos
en sus pies del hoy,
café,
momentos,
amaneceres de vino,
atardeceres de whisky
en su piel húmeda.
Vi insomnios
y salté a su noche…
no dormir,
en ella,
debe ser vivir.

#Poesía 
 

lunes, 14 de septiembre de 2020

Locura sin sombra

Y llegó la hipocresía
y me tendió la mano,
engañó a mis cicatrices,
a mis tripas secas,
puso en mis dedos
esperanza,
pero detrás
del espejo,
la daga
siempre estaba afilada.
No vi su máscara,
no sentí su oscuridad,
olor a sangre
en madrugadas de hielo,
amanecer sin vida,
café sin labios,
cuervos de desayuno,
la puta decepción…
y la locura
sin sombra
de nuevo
en mi mirada.
 
#ÁcidoNeurótico
 

Atardéceme

Atardéceme en tus ojos,
en ese silencio de universo
cuando se puede tocar el cielo,
en los colores secretos
de un suspiro a las 6 pm.
Atardéceme ensueño,
hazme cómplice
de la magia de la vida,
llévame a un ojalá
de letras y tinta.
Atardéceme en este café
que huele al momento
de tus labios,
que es calma y tormenta,
eco de montañas,
viento que llena
mis manos.
Atardéceme,
y antes de la noche,
hazme eclipse
de sol y luna…
atardéceme
mientras sueño.

#Poesía  

viernes, 11 de septiembre de 2020

No sé quién soy

No sé quién soy...
escapo de mí mismo,
huyo de mis juegos,
me autoengaño con la mentira de la risa,
me marco la piel con realidad de mi agonía.
No sé quién soy,
no me veo en el espejo,
no me siento el latir...
y un frío
entumece mi sangre
de cuatro décadas.
No sé quién soy
en la noche
sin calma,
demonios fornican
con mi no-tiempo;
la frialdad se toma
un café
y me deja sin amanecer.
En el reflejo
oscuro olvido mi nombre
y una sombra
me quita el sexo de sudor.

#Poesía 

sábado, 5 de septiembre de 2020

Regálame

Regálame tu mirada
en la tarde de colores,
regálame ese secreto
de tus sábanas blancas,
el gris de soledad
de tu domingo en la noche,
el canto de tu garganta
en la ducha mañanera.
Regálame la melancolía
de tus fantasías
no cumplidas,
la humedad
de tus muslos que encienden
la vida,
regálame el silencio
que hace temblar al viento,
la sonrisa
que hace eco en el universo.
Regálame,
mujer blanca,
el anhelo
de tus poros que llaman,
los matices
de tus cambios,
el rubor
de tu sexo,
la palidez de tus dolores.
Regálame
tu segundo eterno,
y en tus manos,
regálame la caricia infinita. 

#Poesía 

miércoles, 19 de agosto de 2020

Y te imagino suave, toda, tibia, ardiente...

Melodía,
medianoche cómplice,
secreta,
lenta,
brisa de mar en calma,
viento de selva…
y penetra mi mente,
corre por mis venas,
enciende mi piel,
manos, dedos,
corazón, pensamiento…
y cerrando los ojos,
mis labios,
sienten la seda
de tu desnudez
que te recorre desde
los pies hasta la frente,
y me detengo en tus cimas
de fuego,
en tus muslos de playa…
y te imagino suave,
toda, tibia, ardiente...
y en tu centro
bebo tu mar
hasta ser
fluido de tu pasión,
y en mi lengua,
dejas tu nombre
grabado
por diez mil
noches de insomnio.  

#Poesía 

lunes, 17 de agosto de 2020

Squirting De Colores

Cuentan que los alebrijes nunca están tristes, por el contrario, cada uno tiene la energía para contagiar de magia, colores y vida. Pero esta historia es un poco diferente, en donde dos seres, por poco se pierden en la desidia de la realidad. Todo empezó una noche de muertos, cuando aquel colibrí multicolor, mágico, guiador, mientras volaba por aquel cielo naranja, vio a un águila con fuego en sus ojos, arcoíris en sus alas, enorme, era como ver el ensueño de todo alebrije. Pero en aquel pasaje, ese que existe entre el mundo de los alebrijes y el de los humanos, algo sucedió en ese mismo momento de ensueño cuando se estaban cruzando: un agujero negro absorbió aquellos dos seres mágicos; dando vueltas y vueltas fueron trasportados a un sitio desconocido para ellos. Después de varios minutos de incertidumbre, cada uno, cayó a un lugar diferente en medio del ruido de ciudades que tenían grandes edificios llenos de vidrios, calles negras con líneas amarillas, humo entre gris y café en los cielos; los colores que antes adornaban sus mundos habían desaparecido. En el caos reinante de los no colores, se empezaron a buscar dos seres que estuvieron a punto de ser uno solo, pero que un destello de extraña realidad, apartó.
No entendían cuál era su destino, parecía una broma macabra, pero ¿de quién?
Poco a poco, la vida se convirtió en un sin sentido de asfixia en lugares que arrastraban a la monotonía de tardes de lluvia, de opacos cansancios, y allá, en la mente de cada uno, la esperanza de volverse a ver aun persistía negándose a desparecer. Se presentían en cada calle caminada, en cada café visitado, en cada autobús tomado; lo que no se imaginaban era que estaban en la misma ciudad.
Al otro lado del silencio, en cada una de sus madrugadas, se gritaban sus almas. Él, una tarde de abril, llegó por casualidad a un café oculto en una calle poco concurrida. Entró, pidió un café oscuro y sintió como si ese lugar fuera conocido, algo dentro de él, se lo hacía sentir; una corazonada le avisaba un encuentro soñado.
Ella, en una tarde de frío y gotas, buscó donde refugiarse del agua que mojaba la tristeza de no poder olvidar aquella mirada que le devoró el alma. Por esas casualidades inexplicables, entró a aquel mismo café y sintió esa misma sensación de conocer aquel lugar. Ambos, empezaron a frecuentar aquel sitio, en donde por fin tenían un descanso, un momento de aparente calma en medio de sus vidas de desasosiego.
En aquel café taciturno, mientras llovía a cántaros, en la puerta se cruzaron y se tropezaron: al mirarse, sus ojos se encendieron como relámpago en la noche más oscura. Y en esa mirada se invitaron un café, el cual, se extendió por horas, mientras en cada palabra que conversaban, se encontraban más y más.
Esa melancolía que acompañó sus vidas por un tiempo, de repente, desapareció. En aquella habitación de hotel, mientras se desnudaban y se recorrían la piel, sus cuerpos en éxtasis, se llenaron de colores y en cada uno, floreció de nuevo el surrealismo de la magia.
Aquel colibrí volvió a su forma y con su pico probó el néctar de la seducción, mientras ella, de nuevo águila, en sus poros, arropó la lujuria de la búsqueda desenfrenada. Y cuentan, que ella, al llegar a su orgasmo, un squirting de colores derramó, y por las ventanas de aquella habitación, se desprendió una luz con la intensidad de un púlsar. Quienes vieron ese destello, dicen, jamás habían visto algo tan radiante.
Y ahora, cada jueves, se encuentran en el mismo café y en aquella habitación de hotel, se hacen de nuevo alebrijes.

#Microcuentos #Relatos 

He visto

He visto
a la maldad llorar
y pasar por víctima...
He visto
al terror extender la mano
para ayudar y engañar...
He visto
a los cuervos vestirse de águila
y volar sobre grises y rojo...
He visto
reír sin parar a quien empuñó
la daga pusilánime. 

#Poesía 

viernes, 31 de julio de 2020

Me debo

Retumban en mi mente,
de aquí a allá,
todos los pasos mal dados,
la mano no extendida,
y me quitan la vida,
asesinan mi hoy…
Acá, me debo una sonrisa,
un minuto de calma,
el resplandor de una alegría,
los destellos
de un alma
tras un atardecer sin prisa,
me debo las horas
perdidas,
ese abrazo,
me debo un café,
ese whisky derramado
en el reloj de los nunca.
Quizás, me cumpla,
quizás no,
mi inventario en rojo
deja ver
lo que falta,
lo que me gasté
por no saber aquel camino…
me debo a mí
todos mis yo.

#Poesía